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| Sep 30, 2011 | Columnistas

Santandereanos, prestemos un servicio con gusto y amabilidad

Tristemente veo con asombro que en esta cultura santandereana a las personas como que no les importa recibir o dar un mal servicio.

A diario vemos en los almacenes a apáticos vendedores que no les importa dejar esperando al cliente o en dar una adecuada información, no responder un saludo o no sonreír amablemente.

Hace poco tiempo, recién llegado a esta linda ciudad, tuve la amarga experiencia con un taxista que al tratar de abrir la puerta para abordar, estando la puerta asegurada por dentro, me dijo despectivamente “ábrala mano, que para eso tiene manos”.

A partir de este instante empecé a notar el regular servicio por parte de algunas personas que por vocación o “porque les toca” trabajan en ello.

El servicio si no se presta por vocación será una simple forma de ganarse la vida y esto será notado por el cliente.

Por tal razón todo producto debe ir acompañado de un excelente servicio y para ello debemos prepararnos, lo que implica renovarnos constantemente en las cuatro aéreas de la vida: mental, física, espiritual y social.

Vocación de servicio es la convicción íntima de que es un honor servir, el comportamiento de las personas con las cuales el cliente entra en contacto producirá siempre un impacto positivo negativo y esto hará crecer o fracasar un negocio.

Profesionalismo es el conocimiento, habilidades, aptitudes y actitudes requeridos por cada persona o grupo para la ejecución de una actividad, trabajo o servicio.

Por: Alfredo Gallego Rojas.