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| Sep 16, 2011 | Histórico

Parroquia Santa María de Cañaveral: historia de un barrio

Dos residentes y fundadores de Cañaveral, Gustavo Patiño y José Gómez, recuerdan junto a Monseñor Néstor Navarro la creación de la Parroquia Santa María de Cañaveral.

Esta era la imagen de la Iglesia antes de su reestructuración. Su fiesta patronal se celebra el 22 de agosto. (FOTO Archivo)

Esta era la imagen de la Iglesia antes de su reestructuración. (FOTO Archivo)

Era el año 1978 y los pocos residentes que habían en Cañaveral ya sentían la necesidad de celebrar las eucaristías en su propio barrio.

“Para esa época todo esto era un solo lote. Solo existían las casas de las manzanas al lado de lo que ahora es La Florida y las del llamado Cañaveral Panamericano. Para uno ir a misa tenía que ir hasta Bucaramanga porque ni siquiera se podían encontrar en Provenza o por esa zona” recuerda Gustavo Patiño, uno de los primeros residentes del barrio.

Por tal motivo, las señoras Beatriz de Gómez y Amira de Sánchez comenzaron a buscar sacerdotes que ayudaran con esta celebración.

Aunque algunos iniciaron este proceso, se excusaron debido a las múltiples responsabilidades que tenían en cada parroquia.

Por esto fue de gran satisfacción para sus residentes cuando el padre Manuel Ramírez aceptó la propuesta. Él sería el fundador de la parroquia que se levanta como la más antigua de Cañaveral.

Misas al aire libre

El padre Manuel comenzó sus celebraciones de cada domingo en diferentes casas. Las novenas de aguinaldo y el rezo de los rosarios también se repartían entre las viviendas de los residentes del naciente barrio.

Monseñor Néstor Navarro Barrera impulsó la ampliación del templo. (FOTO Archivo)

Monseñor Néstor Navarro Barrera impulsó la ampliación del templo. (FOTO Archivo)

Tiempo después, en la esquina que hoy ocupa ‘La chispa al rojo’, existía una sede de Campesa que ofreció su sala de exhibición de carros como una improvisada iglesia.

“Todos los domingos sacaban los carros para que quedara el espacio para la misa” recuerda José Gómez, otro residente que ha estado en todo este proceso.

Cuando esta empresa se fue, llegó una pizzería cuyos dueños permitieron continuar con las celebraciones donde su mostrador servía como altar según lo establece el libro ‘Historia de un proyecto religiosos y sus comienzos’ escrito para conmemorar las bodas de oro del padre Manuel Ramírez.

Aún con estas facilidades, la gente quería un lugar para sus celebraciones. Fue así que de la mano de un comité pro – templo, cuyo presidente era el padre Manuel, consiguieron el lote que cedió Urbanas, donde se ubica hoy la parroquia, por comodato por 100 años y que fue aprobado por el Concejo de Floridablanca.

“Recuerdo que conseguimos como unos seis troncos o más de una construcción aledaña y los pegamos al suelo. Les poníamos una especie de tablones con lo que conseguimos construir alrededor de tres bancas, y de esta manera se hacían las misas al aire libre”, señaló Gustavo.

Diseño por un milagro

Con un lote ya listo llegó uno de los procesos más difíciles: la construcción de la iglesia.

Monseñor Néstor Navarro Barrera impulsó la ampliación del templo. (FOTO Archivo)

Monseñor Néstor Navarro Barrera impulsó la ampliación del templo. (FOTO Archivo)

Lo primero era encontrar alguien que hiciera los diseños.

Por aquellas coincidencias del destino, la historia de este diseño está marcada a la vida del arquitecto Guillermo Hernández.

Él salió vivo milagrosamente de un grave accidente que tuvo en un viaje a Cúcuta, fue así que se ofreció a hacer los diseños de la parroquia en honor a la Virgen.

Don Armando Puyana que “se enamoró del proyecto de la parroquia”, como lo señala Monseñor Néstor Navarro, ofreció los primeros 500 mil pesos para su construcción.

Sin embargo, a esto se le debieron sumar una gran cantidad de empanadas pro templo y de bazares que no solo lograron reunir los fondos, sino también integrar a toda la comunidad.

“Los bazares lograban congregar a toda la comunidad y ya se tenían establecidos quién se encargaba de cada comida, por ejemplo, a mí me recuerdan por el cabrito” señala entre risas Gustavo mientras José añade que el encargado de recoger todos estos fondos y llevarlos a su destino final era el señor Alfonso Rojas.

Un sueño, una realidad

Luego de dos años de construcción, el 20 de julio de 1986 se firmó el decreto por medio del cual se formaba oficialmente la Parroquia Santa María Reina de Cañaveral.

Así luce en la actualidad la parroquia Santa María Reina de Cañaveral. (FOTO Mauricio Betancourt)

Así luce en la actualidad la parroquia Santa María Reina de Cañaveral. (FOTO Mauricio Betancourt)

El padre Mauricio Rincón Stella fue nombrado como párroco de la naciente iglesia.

Él estuvo en la parroquia hasta 1993 y tuvo en sus manos la responsabilidad de construir una casa de tres plantas que incluía la casa cural, salón parroquial y un aparta-estudio para arrendar. Fue tal vez, uno de los párrocos más queridos por la comunidad.

A él le siguieron el padre Luis Alberto Martínez y luego Monseñor Gonzalo Martínez, que en palabras de la comunidad, “se encargó de embellecer el templo”.

A él le siguieron Monseñor Néstor Jaimes y el padre Miguel Barrera.

En la actualidad el párroco es Monseñor Néstor Navarro  quien se encargó de la ampliación del templo  que tuvo un costo de casi $500 millones. A su lado se encuentra el padre Vicente Duarte Jurado como vicario cooperador.

Comentarios

  1. nany dice:

    Esta iglesia es muy bonita, El diseño y sobre todo con buena ventilacion.
    Me alegra mucho que el padre Ramirez se haya puesto en la tarea de darle a la comunidad uin sitio de reunion y oracion 🙂

  2. luis jones dice:

    el padre ramirez tambien inicio el ciclo de misas en andalucia casas,de ahi se deribo la construccion de la iglesia san pablo apostol,todo eso con el empuje y amor del padre manuel ramirez