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| Sep 2, 2011 | Nos escriben

El mundo al revés

Los que por alguna razón conocemos el espíritu de la Constitución Política, ya sea por haberla utilizado en defensa de tanto devorador mundano (llámese politiquero de turno, prestador de servicios públicos como EPS, etc.), sentimos que anda mal la cultura política colombiana.

Hoy llamamos democracia cualquier espacio para que lo ocupen los que pueden y quepan, y como el régimen imperante es el capital, todo empieza a girar tras de ese objetivo.

Miremos lo que expresa la carta política:

“Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República Unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democráticas, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo, en la solidaridad de las personas que le integran y en la prevalencia del interés general”.

La soberanía reside exclusivamente en el pueblo del cual emana el poder público. El pueblo ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece.

Me pregunto entonces, ¿por qué el pueblo de Floridablanca no se ha reunido para imponer su mandato?, ¿en qué se invierten los impuestos y cómo priorizar las inversiones?, ¿quién administra los recursos y cómo construimos el futuro proyectándonos a 20 años?

Ya pasaron 20 años de la nueva carta política y seguimos funcionando al revés. Manda el político de turno y somete a todo un pueblo a su capricho.

Miren este artículo y cáiganse de espaldas en el mundo al revés:

“En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Asimismo, se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución”.

Leer para saber que el mundo anda al revés.

Por: Rafael Bohórquez Silva