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| sep 2, 2011 | Columnistas

Conducir y hablar por celular

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Dicen los científicos que son 17 metros por segundo que avanza un automóvil cuando estamos distraídos con el celular y conduciendo al mismo tiempo.

En algo están de acuerdo las entidades de protección vial: El 75% de los accidentes de tránsito son precedidos por algún tipo de distracción del conductor.

La distracción es un estado psicológico de dispersión mental que impide temporalmente a una persona prestar la debida atención a las cualidades del objeto, es decir, que constituye una incapacidad transitoria para captar o aprehender las características de los objetos o hechos reales.

Los ingleses ya lo advertían en 1997 demostrando por medio de un estudio que los usuarios de telefonía celular al conducir tienen de cuatro a cinco veces más probabilidades de tener accidentes que los que no los usan.

Además alerta: “los equipos celulares que permiten tener las manos libres no brindan una ventaja de seguridad respecto de los equipos de mano”.

En Estados Unidos, dicen los psicólogos, manejar hablando por teléfono resulta más peligroso que conducir ebrio.

En las pruebas que se realizaron, los conductores que usaron teléfonos celulares fueron 5,36% veces más propensos a tener un accidente que los conductores sin distracción, además violaron las señales de tránsito 3 veces más que los no distraídos.

Todas las investigaciones coinciden en que hablar por teléfono mientras se conduce reduce el tiempo de reacción en alrededor del 10% en términos del frenado y en un 20% en términos de acelerar después de frenar, lo que interfiere con la fluidez del tránsito.

Los que manejan hablando por teléfono no perciben el ambiente de conducción, ya que alrededor del 70% de la información visual no se procesa en lo absoluto.

Es por lo tanto una obligación al conducir, darle siempre prioridad al manejo antes que a las llamadas.