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| jul 8, 2011 | Histórico

El Papa pasó por aquí

Como alcalde de la ciudad, don Carlos Virviescas estuvo cerca del sumo pontífice y estrechó su mano al llegar al aeropuerto.

Don Carlos Virviescas también recibió la comunión de manos del Sumo Pontífice.

El pasado 6 de julio se cumplieron 25 años de la visita del Papa Juan Pablo II a Bucaramanga.

Este histórico hecho dejó imborrables recuerdos en miles de santandereanos que tuvieron la ocasión de verlo y hasta estar cerca de él por algunos minutos.

El Papa llegó en la mañana al aeropuerto Palonegro y de allí se desplazó en un helicóptero hasta el Seminario Mayor de Floridablanca, donde estaba previsto el almuerzo.

Después se montó en el vehículo acondicionado para sus desplazamientos y una larga caravana recorrió la autopista, pasó por Cañaveral y terminó en la Ciudadela Real de Minas donde se realizó la eucaristía.

Cuatro personas, residentes en la zona, vivieron a su manera este importante hecho histórico.

‘Estuve en primera fila’

Don Carlos Virviescas Pinzón, quien hoy reside en Cañaveral, era por aquel entonces alcalde de Bucaramanga y fue el encargado de recibir al Santo Padre en el aeropuerto Palonegro.

Don Carlos Virviescas Pinzón era el alcalde de Bucaramanga cuando el Papa estuvo en la ciudad.

Don Carlos Virviescas Pinzón

“Fue una experiencia muy gratificante porque realmente el Papa Juan Pablo II era alguien con mucho carisma y su liderazgo se proyectaba con el solo hecho de estar intercambiando con él unas palabras.

“Yo tuve que acompañarlo del seminario al sitio donde íbamos a reunirnos para escuchar su homilía en lo que es hoy la Ciudadela, estuve a su lado, en primera fila.

“La gente estaba muy entusiasmada con la oportunidad de tener al santo padre cerca de ellos y yo tuve el privilegio de presentarle en nombre de la ciudad los agradecimientos por la visita lo que él entendió muy bien porque entendía muy bien el español”.

“Hubo por parte del gobierno nacional la solicitud de que se conformara una comisión que se llamó algo así como pro venida del Papa. Esa comisión tenía las facultades para organizar conjuntamente con monseñor Héctor Rueda Hernández toda la parte logística y lo relacionado con la secuencia de los programas en los que iba a participar.

“Una de las propuestas fue que niños en edad de comulgar que tuviesen la preparación pudieran hacer la primera comunión ese día; ahí en esa lista se incluyó a mi hija, Mary Liseth Virviescas Le Goff.

‘Traté de acercarme pero había que guardar distancia’

Monseñor Néstor Navarro, actual párroco de Santa María Reina de Cañaveral, era en 1986 el rector del Seminario Mayor de Floridablanca, adonde llegaría el Papa como antesala de su recorrido por la ciudad y llegada a la Ciudadela.

Monseñor Néstor Navarro era el rector del Seminario Mayor de Floridablanca cuando el Papa Juan Pablo II estuvo en Bucaramanga.

Monseñor Néstor Navarro

“La labor mía era estar pendiente de la visita en el Seminario donde el Papa iba a pasar unas horas.

“Fue algo indescriptible, el helicóptero llegó a la cancha y de ahí él se fue caminando a un pequeño atrio que existe en el seminario, fue aclamado por la multitud y entró a la capilla rociando agua bendita, oró un momento, salió y se dirigió hacia su cuarto, que comunicaba con el comedor.

“Almorzó, descansó y se fue a la ceremonia.

“Cuando llegó a la puerta de la capilla y le entregué el agua bendita, quise estar cerca de él pero los escoltas me dieron un empellón que me sacó del sitio.

“Había que guardar una distancia de dos metros, así dice el protocolo.

“Yo le dije bienvenido a nuestra casa, pero era muy difícil estar cerca de él”.

“Corrimos detrás del Papa móvil”

Mónica ha vivido en Cañaveral por más de 30 años y desde allí disfrutó la visita del Papa.

Mónica Patiño

Mónica Patiño, residente de Cañaveral hace más de 30 años, recuerda la visita del Papa y su paso por Cañaveral.

“Yo me acuerdo que la visita del Papa a Bucaramanga era un acontecimiento muy importante que ninguno se quería perder.

“Por esa época había muy poquita gente en Cañaveral y como el Papa tenía que pasar por la autopista, porque él había estado en el seminario en un almuerzo, me acuerdo que todos los que vivíamos en el sector salimos a verlo. Incluso creo que estaban todos los de Lagos, Molinos y todos esos barrios.

“La autopista sentido sur norte había sido cerrada por cuestiones de seguridad, así que nosotros podíamos llegar hasta los separadores de la autopista y él pasaba justo por el centro de ella.

El Papa llegó al Seminario Mayor en un helicóptero desde el aeropuerto de Palonegro.

El helicóptero aterrizó en la cancha del Seminario Mayor.

“Esperamos como una o dos horas, pero la emoción del momento fue algo espectacular. Inspiraba primero que todo un profundo respeto por ver a una persona tan cercana a Dios, un ser humano con una gran santidad, él fue un Papa que siempre manejó muy bien las comunicaciones y el acercamiento a la gente, por eso fue tan importante.

“Cuando pasó me acuerdo que todos empezamos a correr detrás del Papa móvil como 100 metros hasta que ya el carro nos dejó tirados.

Fue un momento corto, pero el haber logrado verlo, porque lo vimos perfecto, valió la pena toda esa espera”.

‘Comulgué de las manos del Sumo Pontífice’

El padre Vicente Duarte como seminarista tuvo la oportunidad de comulgar de manos del Papa Juan Pablo II.

Padre Vicente Duarte Jurado

El Padre Vicente Duarte Jurado era estudiante de primer año en el Seminario Mayor de Floridablanca cuando vino el Papa.

Él y otro seminarista se ganaron el sorteo para ser los dos únicos estudiantes que recibirían la comunión de manos del Santo Padre.

“Una semana antes tuvimos un retiro para prepararnos por medio de la oración.

“Recuerdo todo ese gozo del momento en que el helicóptero llegó al seminario porque era tener a la máxima autoridad de la Iglesia, el sucesor de los apóstoles, era un acontecimiento maravilloso que pensábamos no se volvería a repetir en la vida.

“Llegó y nosotros hicimos una calle de honor para que entrara en la Capilla. Allí rezó el Ángelus porque era mediodía y nos bendijo con agua que teníamos preparada.

“Él estaba siempre muy sonriente que transmitía la gracia de Dios y dijo que estaba muy feliz de estar en la Arquidiócesis de Bucaramanga, pero el compartir en el almuerzo fue algo muy corto, pues ya debía ir a la misa.

El Padre Vicente Duarte Jurado, como seminarista, conserva esta foto desde hace 25 años en la que el Papa le está dando la comunión. (FOTO Archivo particular)

Cuando el padre Vicente era seminarista pudo recibir la comunión de manos del Papa.

“Durante la eucaristía estuve muy emocionado pensando ya va a llegar la hora, lo voy a tener frente a frente, entonces tenía un gozo muy grande.

“Quedé extasiado. Yo lo miraba y se veía alto, vigoroso, estaba un poco quemado porque venía de Armero, pero la alegría de recibir el cuerpo de Cristo de las manos del Santo Padre fue un momento único.

“En el 98 cuando monseñor Castrillón fue nombrado Cardenal, tuve una segunda oportunidad de estar cerca de él”.

Textos: Fabio Eduardo Peña – Silvia Higuera Flórez