‘Crea-dor’ de bondad y negocios
Don Alberto Alarcón French tiene en su oficina una colección de más de 40 carros miniatura.
Su empresa, Campesa, ocupa hoy el puesto 16 entre las que más venden en Santander, según la revista Dinero.
Con su rostro amable y una sonrisa que brota fácilmente, este hombre se ha hecho a pulso.
Intentó independizarse varias veces sin éxito, pero hace 23 años es un líder empresarial en la región.
Su concesionaria vive hoy uno de los mejores momentos, luego de una historia que comenzó en un local de Cañaveral donde solo se comercializaban camperos.
Pero llegar a donde hoy se encuentra ha requerido de grandes esfuerzos, de sinsabores y de alegrías, pero sobre todo de mucho empuje, de perseverancia y de amor por lo que hace, el mismo amor que lo ha llevado por otros caminos como el de servir.
Nombre de barrio
Alberto Alarcón es descendiente de una familia que vino hace muchos años de Boyacá y se instaló en un sector de la ciudad donde todos los negocios se fueron formando alrededor de su apellido.
Su tío era el dueño de la fábrica de cigarrillos Virginia y vivía en Villaflor una casa-finca que tenía piscina, ring de boxeo, grill, aljibe y dos casas para los vivientes.
Como la familia colonizó todo este sector de la carrera 19 con calle 20 y sus alrededores, el barrio terminó llamándose Alarcón.
Don Alberto estudió en el colegio San Pedro, donde dejó grandes amigos. Inclinado por los negocios se fue a Medellín a estudiar en la Escuela de Administración y Finanzas, donde pagó sus estudios con plata prestada por su tío rico.
Allí trabajaba en el almacén El Roble y cada tres meses vendía su sangre para tener ingresos.
Terminada su carrera obtuvo una beca para especializarse en el Tecnológico de Monterrey (México), donde le exigían dominio del inglés.
Recurrió entonces a su malicia indígena y de la mano de su novia (hoy su esposa) presentó los exámenes y estudió hasta lograr su título.
De nuevo en su tierra se vinculó a la sucursal de El Roble en Bucaramanga (11 años), luego Carvajal S.A (12 años) y al Banco Comercial Antioqueño (14 años).
Impulsado por su deseo de independizarse adquirió para alquiler apartaestudios en el conjunto Torremolinos (carrera 27), luego en el edificio El Doral (frente a la Unab), sin éxito.
Hace 23 años le propusieron a él y a su hermano montar Camperos de Santander, una distribuidora de vehículos, para lo cual debía aportar 25 millones de pesos. Sin dinero en el bolsillo acudió a préstamos con sus amigos y así comenzó a forjar empresa.
Hoy su negocio tiene 310 empleados, sedes en Bucaramanga, Barrancabermeja y Cúcuta, y es la de mayor venta de vehículos en el oriente colombiano.
Auxiliador de drogadictos
Pero Alberto Alarcón French tiene un lado tal vez desconocido para muchos. A la par con su crecimiento empresarial ha forjado una empresa más grande: la del amor por los demás.
Su vida estuvo arrastrada por el cigarrillo y el alcohol, los cuales dejó hace 37 años a punta de voluntad. Ese ejemplo quiso replicarlo en otros seres y por eso, hace un cuarto de siglo fundó en Santander Hogares Crea, la institución más importante en recuperación de drogadictos.

Actualmente don Alberto Alarcón French, visita todos los martes a sus muchachos. (FOTO Suministrada)
Guiado por la labor que realizaba esa entidad en Barranquilla, viajó hasta allí para empaparse de su funcionamiento e implementarlo en nuestra ciudad. No era sicólogo ni siquiatra, solo era un ser humano que quería ayudar. Reunió a un grupo de amigos rotarios y de otras esferas de la sociedad para convencerlos de su idea. “Eso no sirve”, le decían algunos, pero él persistió.
Prestando buses de Copetrán llevó a varias personas a ver el progra-ma en la capital del Atlántico en un viaje relámpago de 24 horas. Su tozudez le permitió arrancar en una casa prestada frente a la iglesia San Pedro, donde más de 30 jóvenes empezaron su recuperación. Luego se trasladó a otra vivienda prestada en la calle 34 con carrera 22 y hoy Hogares Crea tiene su sede en Piedecuesta.
Mediante la venta de bolsas plásticas (en un comienzo) y pastillas de chocolate (actualmente) tratan de conseguir dinero para el mantenimiento de la sede que ha rescatado de las garras de las drogas a cientos de hombres entre los 18 y 65 años de edad. Actualmente don Alberto Alarcón French, visita todos los martes a sus muchachos, por quienes lucha hasta el cansancio y quienes ven en él a alguien especial.
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Tengo 40 años, 18 años en una empresa del estado, siempre he querido tener empresa, una enfermedad nunca me dejaba, hoy DIOS, me da otra oportunidad, y que buen ejemplo, el que me ofrece, DON ALBERTO ALARCON,
QUE DIOS LO CUIEDE Y LE DE MUCHA SALUD A UD. Y SU FAMILIA
Gracias Alberto por darle a mi hijo la oportunidad de convivir con la reeducacion en Crea que con el corto tiempo quepudo estar, cambio su vida radicalmente, y hoy que leyo el articulo, me lo envio y me pidio que te escribiera algo para que te contara, lo valioso que fue para el , estar cerca de gente que lo ayudo para siempre y hoy su comportamiento, su vida y su ejemplo lo tiene motivado luchando cada dia por mantenerse sobrio.
Un afectuoso y fraternal abrazo
Emilia L Romero