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| Feb 18, 2011 | Qué pasa?

Piden a iglesia que modere volumen de su celebración

Según los vecinos la celebración comienza  a las 8 de la mañana y se extiende hasta mediodía.

Pastor señala que no incumple la ley

La celebración religiosa de la Iglesia Pentecostal, perteneciente a la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, sobre la calle 30 de Cañaveral tiene molestos y preocupados a algunos residentes del sector.

El problema comenzó hace más de seis meses cuando por el culto dominical los cantos que en este se celebran, despiertan a los residentes de la zona, en especial a los habitantes del conjunto que está justo detrás de dicha iglesia.

Según un vecino que se comunicó con esta redacción, el ruido es tal, que llega hasta los últimos pisos del edificio.

Las quejas de los residentes fueron llevadas hasta Rosalba Beltrán, administradora del edificio, quien señaló que al pastor de la iglesia se le han hecho llegar peticiones para que modere el nivel de las celebraciones.

Celebración religiosa de la Iglesia Pentecostal

Sobre la calle 30 de Cañaveral tiene molestos a algunos residentes del sector.

“Le hemos enviado cartas e incluso hemos hablado con él y aunque siempre se ha mostrado muy abierto a colaborar con esta situación, los residentes señalan que la situación continúa y que no se puede descansar el domingo” afirma la administradora.

De hecho, este parece ser el punto que más resalta Beltrán, para quien lo más significativo de la situación es que más allá de si se cumple o no la norma de decibeles, se debe tener en un cuenta que la celebración ocurre un domingo desde muy temprano, día en que todas las personas que trabajaron durante su semana, aspiran a descansar.

Responde La Iglesia

Adonay Rojas Ortiz, pastor de la iglesia, está seguro de que el sonido que se produce desde el lugar no puede estar pasado de los decibeles permitidos, pues no tiene ningún tipo de amplificador o elemento tecnológico que lo incremente.

“El lugar tiene una capacidad máxima para 50 personas pues es una casa de familia adecuada para la oración. Tampoco todo el tiempo nos la pasamos cantando y yo no me considero un pastor gritón” afirma el líder de la iglesia.

Aseguró también que la única queja formal que ha recibido fue un correo electrónico enviado en julio de 2010, pero que nunca más ha oído ningún comentario que le demuestre el descontento de sus vecinos.

“Pedí que vinieran a revisar los decibeles y ninguna entidad ha venido.

Pero tampoco ningún otro vecino ha venido a decirme que estoy haciendo mucho ruido” afirmó el pastor quien dejó abierta la posibilidad de reunirse con miembros de la comunidad para poder llegar acuerdos.